Primero fue la censura. Hugo Yasky ordenó hackear nuestros sitios en Internet con la peregrina idea de sacarnos de la cancha para que no se conozcan nuestras prioridades, acciones y estrategia para refundar la Central de Trabajadores de la Argentina. Después ocupó nuestras páginas para denostar, agraviar y difamar a los ganadores de las elecciones internas de la CTA que consagró a Pablo Micheli como su nuevo secretario general. Nota completa